martes, 26 de mayo de 2009
Refugi?
sábado, 23 de mayo de 2009
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miércoles, 13 de mayo de 2009
Ceguera.
Bebo las gotas de un café ya frío mientras a mi alrededor intento comprender tu realidad. Es esa sed...esa imborrable sed que corroe mis entrañas, esa sed de conocer, de saber, de volar. Esa que me visita a cada reflexión y que me atormenta a cada hipótesis. Desearía querer silenciarte, encerrarte en las mazmorras de la Nada y borrar tus gritos de mi memoria. Porque mientras el café se termina, el mar sigue obviando mi presencia y la hierba mantiene su verdor. Porque nada place más que la serenidad, pero nada hiere más que la indiferencia.
El humo invade mis sentidos; mi olfato colapsado por la realidad sigue aún captando la incomodidad. Cuando tu mundo deja de ser tuyo, y se convierte en nuestro, es cuando la vida es nuestra, cuando la vida existe y cuando tú y yo somos. El sabor amargo en mi garganta, el ambiente oscuro y la vista cansada. Pero tú sigues ahí, oh fortuna, marcando cada paso que da mi pensamiento, cada idea proyectada hacia el futuro, y que probablemente por mi culpa, queda anclada en la inacabable costa del pasado. Te escucho, te proceso (qué triste sensación de frialdad). Después de despreciar la incompetencia ajena, nos damos cuenta de nuestra propia ineptitud. Quiénes somos nosotros para hablar de orgullo, dime, quiénes somos para juzgar prejuicios, cuando, incapaces de paliar la desgracia, nos observamos impregnados de aprensión.
No somos nadie. Sólo existimos para nosotros mismos, para los pocos que aún ciegos ante su reflejo, observan la vida como una sesión de cine de autor. Pero igual somos nosotros los ciegos, que ante sombras de vida creen conocer la realidad.
“Yo sueño que estoy aquí de estas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” Pedro Calderón de la Barca.
lunes, 11 de mayo de 2009
X
sábado, 9 de mayo de 2009
Memòries
domingo, 26 de abril de 2009
No-vida
Rostros grotescos, desfigurados por la vida, sin rumbo, sin necesidad. Pero llenos de ansia y dolor. Me fijo en un personaje extraño, un hombre ya entrado en años, con su chaqueta gris y su rostro oscuro como la Muerte. Su cara es blanca, al igual que su camisa. Zapatos negros, pantalón gris. Manos curtidas del veterano que ya no sabe ejercer su oficio. Sus pupilas, contrayéndose constantemente, turbulentas como una noche de tormenta en alta mar. Decido entrar. Sus ojos son un portal abierto que me lleva a sus memorias, y mientras penetro en sus adentros, algo en mi me dice que aquello no esta bien, pero aún así, continúo.
Llueve, llueve con fuerza en su interior, como si las negras nubes formadas a lo largo de su vida hubieran decidido ponerse de acuerdo y estallar a la vez. Creadas por el sol de su conciencia evaporando el mar de acciones infames tiempo atrás cometidas, dejan caer una infinidad de gotas diversas, todas ellas diferentes entre sí. Cae al suelo del olvido una mujer inalcanzable, un amigo perdido, un llanto por lo que nunca volverá a ver. Aturdido ante el triste espectáculo, salgo. Huyo de la desgracia, aunque no sea mía, repudiando aquello que en un principio me atrajo...
Sus ojos van cerrándose poco a poco, dejan que el sueño los inunde. Su respiración se hace cada vez más débil, y de repente, su corazón deja de latir. Nadie se da cuenta. Minutos más tarde, el hombre se levanta y se va, dejando un asienta vacío que la sociedad rellena con presteza. Ya ha pasado a formar parte de nuestro mundo; no necesita todos aquellos recuerdos, no necesita oír el latido de su corazón.
Todo eso no le sirve para nada.
