martes, 9 de diciembre de 2008

El centro...no existe

Giró su sillón a la derecha, y dirigió su mirada a través de la ventana. La ciudad trasnochaba a sus pies. Todo aquello era suyo… o lo sería algún día. Todo lo que Él había creado, todo lo que había ayudado a construir, todos aquellos proyectos que sin su intervención no hubieran sido llevados a cabo.
Miles de luces proyectadas a través de las ventanas rechazaban la luz que la luna les brindaba, parecían pedir a gritos independencia, libertad. Pero al mismo tiempo, rebosaban un egocentrismo que a Él personalmente le ponía los pelos de punta, le costaba reconocer ese mismo comportamiento en sí mismo. No le agradecían nada, vivían como si todo aquello debía serles dado sin pedir nada a cambio. Nada respetaban ya aquellos individuos, paseándose a sus anchas por los dominios y territorios que Él poseía, sin tener en cuenta que después de ellos vendrían otros, y después otros, y otros, y que el mundo no iba a adaptarse a su cruel forma de vida. Egoístas.

Vio niños que no llegaban a ver el cielo. Vio edificios, edificios y más edificios. Rascacielos, mastodontes devorando la naturaleza, los prados, los montes. Charcos de asfalto, pisados por gente que no sabía dónde pisaba, ni de dónde venía, ni adónde iba. Pero eso a Él no le importaba, Él vivía tranquilo y sin preocupaciones, en su palacio, simplemente observando. Tiempo atrás aprendió que nada podía hacer para evitar el desastre. 
Pese a todo, se volvió a plantear esa idea. En realidad, Él lo había creado, tenía derecho a decidir, a imponer. Las leyes no actuaban sobre Él. Conocía las leyes, pero éstas no lo conocían a Él.

Desde su amplia butaca, admiró la ciudad, se admiró a sí mismo, y una amplia sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara. Una sonrisa socarrona, rozando la prepotencia. Había llegado a creer que era Dios.

Tres días después, tuvo un infarto de orgullo y murió de egocentrismo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Casualidad - Racionalista

La causalidad es un recurso muy utilizado por aquellas personas que son incapaces que encontrar un explicación coherente a situaciones que aparentemente carecen de ella. Cuanto más aprendemos encontramos menos "casualidades", ¿casualidad?.

Ciertamente todo tiene una explicación, aunque la desconozcamos. Sin embargo, el ser humano no soporta la incertidumbre, le causa estrés y graves problemas de salud, así pues atribuye a la suerte a Dios o a la casualidad todo aquello que no puede explicar.

No hay hechos casuales. Todo viene de algo y se dirige hacia alguna parte. La ciencia, inteligentemente, busca el "por qué" de los fenómenos que nos rodean. Hay explicaciones para el día y la noche, para las distintas estaciones del año, para el milagro de la germinación de una semilla, para la gestación de la vida física, para el rumbo de los ríos hacia el mar, para las nubes que se agrupan y luego se disuelven en gotas de lluvia...

Pero cuando se topa con el misterio, cuando faltan las explicaciones, y cuando es pobre nuestra comprensión, se prefiere la muletilla de la casualidad inestable, antes que conceder la presencia latente de una ley causal que aún debemos desentrañar.

Cada uno de nuestros actos tiene una razón. Cada gesto, cada sonrisa, cada lágrima, cada impulso de valor, cada sensación de fuerza interior, cada sentimiento de compasión y amor, vienen de semillas de sus mismas naturalezas. Y cada uno de nuestros actos, también genera un efecto que será igualmente de la misma naturaleza, en lógica concordia. El Amor viene del Amor y genera Amor; el odio viene del odio y genera odio.

Sin casualidades, y con causalidades, somos responsables de nuestros propios destinos.

La casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido.
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

La casualidad nos da casi siempre lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir.
Alphonse de Lamartine (1790-1869) Historiador, político y poeta francés.

No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas.
Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805) Poeta y dramaturgo alemán



A todos nos gustan las coincidencias. Nos atraen su simetría y orden secuencial. Cuanto más inconcebibles, trascendentes y asombrosas sean, más disfrutamos con ellas. Sugieren una forma de control, una suerte de mano de Dios que interviene para dar sentido al caos que reina a veces en nuestras complicadas vidas.

Qué pequeño es el mundo

En junio de 2001, una niña de diez años llamada Laura Buxton escribió su nombre y dirección en un trozo de papel, pegó el papel en un globo de helio y lo soltó desde su jardín. El globo recorrió casi 225 kilómetros hasta que aterrizó en el jardín de otra pequeña de diez años, ¡qué también se llamaba Laura Buxton!.

La segunda Laura se puso en seguida en contacto con la primera y han descubierto que no sólo comparten el mismo nombre y edad, sino que las dos tienen el pelo claro, un perro labrador, un conejito y un conejillo de Indias.

Es sólo una de la infinidad de coincidencias documentadas que sirven para ilustrar lo pequeño que puede ser nuestro planeta: "un pañuelo" como dicen, pero "un pañuelo" donde alguien o algo parece conectarse con varios universos paralelos, cuyo entramado y mecanismo ignoramos, de modo que sucedan las cosas más extrañas.

sábado, 6 de diciembre de 2008

There's you and yourself, that's it, there's no more about it.

Just you and yourself.

And life ends...

lunes, 1 de diciembre de 2008

Fuera!

Odio que la gente extremice los argumentos. Y sobre todo los míos. Aquéllos que manipulan las ideas expuestas simplemente para poder contradecirlas, para poder tener razón. En realidad, me aferro tanto a mis propias ideas, que no dejo sitio para las que han de venir. Sí, supongo que es eso. Pero pese a todo, no puedo dejar de pensar en lo que constituye, para mí, un terrible acto de desconsideración, de egoísmo. El peor de todos. El hecho de intentar solamente sentirse bien, mediante la manipulación, a costa del malestar de otros. Interrumpir. No prestar atención. Despreciar, presuponer que cualquier otra persona que exprese una idea contraria a la propia está equivocada. Eso es un tremendo e irremediable orgullo. Y es lo que supongo que le debe pasar a la gente. A medida que va aprendiendo de la vida, aprendiendo a expresarse; a medida que el conjunto de conocimientos que almacena en la experiencia se va volviendo cada vez más extenso...pierde la noción de la humildad. Sí, es verdad, la tiene presente en su cabeza, pero es tan inconsistente...Sé que el hecho de estar criticando, de considerar algo como 'malo' es en parte una demostración de que todos caemos en esto, yo incluido. Pero necesitaba expresarlo, exteriorizar lo que sentía.

Ya me he levantado. Y no pienso volver a caer más.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Monólogo del pensamiento

- Tranquilo, amigo, todo se arregla.
- No, hay cosas que definitivamente no pueden arreglarse. Qué me dices de los inválidos, a los que se les ha amputado una parte del cuerpo. Los que han muerto. Los que nunca volverán.
- ¿Entonces según tú “arreglar” algo es convertir lo que ahora es malo en algo bueno, no? ¿Pero has pensado alguna vez en definir bueno? ¿Has siquiera reflexionado sobre lo que puede ser considerado como malo?
- ¡Joder, es de sentido común! Ningún daño puede ser vuelto atrás. Ninguna ofensa, nada. Absolutamente nada. Porque siempre quedan esas finísimas espinas clavadas en el corazón…
- No estoy de acuerdo con eso. Es verdad que todo deja cicatriz, más o menos visible, pero el problema no reside en ese hecho. Las heridas te hacen crecer, las cicatrices no son más que recuerdos de lo que has sido, de lo que has vivido. Cosas que pese a todo, ya no existen.
- Pero lo más importante y difícil es llegar a ese punto. Para ello debes destruir todo aquello que te causa ese daño, quemarlo hasta convertirlo en cenizas, y dejar que se lo lleve el viento.
- Dejar que todo ello se lo lleve el tiempo.
-¡Maldita sea, el tiempo no arregla nada! Sólo actúa sobre lo más superficial, enfría los sentimientos, y la rabia es verdad que no vive bajo bajas temperaturas. El hecho es que hay sentimientos demasiado profundos, que con el paso del mismo tiempo, han ido adentrándose en tu mundo, lo han ido pudriendo, y con ello, todo lo que te rodea.
- Cuando esos sentimientos son creados, ya has perdido, muchacho. ¿Entonces, piensas que todo aquello que no deseas, debes destruirlo? En mi opinión lo que a ti te sucede es que desprecias demasiadas cosas. Conviertes cualquier gesto, cualquier argumento, en algo negativo. Eres demasiado pesimista.
- ¡Y tu demasiado optimista! Yo no siento rabia. Ahora no.
- ¿Entonces que sientes?
- …
- ¿No lo sabes? ¿O no sabes describirlo? Nunca te has planteado que lo que a ti te está pasando, que el deseo de que lo malo deje de existir también lo siente otra gente, supongo. Debes creer que eres único. Y es verdad, lo eres, pero tus pensamientos no son únicos. Nada en este mundo es propiedad de una sola persona. En el fondo, todo es compartido. Tu casa no es sólo tuya, sino también de todos los que alguna vez la han visitado. Todos aquellos que abrieron cajones del armario de tu mente.
- Pero ese no es el problema. Lo que pasa es que el hecho de querer arreglar algo, muchas veces, no es simplemente para que sea mejor. Es para que la persona que siente la necesidad de hacerlo pueda estar en paz consigo misma. Sólo consigo misma. Es un sentimiento tan egoísta que no consigue llegar a la raíz del problema, que sólo busca pulir superficialmente la imperfección que tú representas. En el fondo, es sólo para su propio beneficio.
- ¿No podrías considerar la posibilidad de que fuera un error? Podría ser todo un simple y penoso malentendido…
- No fue casualidad.
- Te recuerdo que tú vives por casualidad.
- No, no…no es verdad…
- Imagina todas las situaciones que se han tenido que dar para que tú nacieras. Empecemos desde hace tiempo. La raza humana en sí es una consecuencia de una seria de casualidades, de cambios genéticos, errores, que han decidido convertirnos en lo que somos.
- Fue la evolución.
- Sí, puedes llamarlo evolución. Pero el hecho de que pasara en un preciso momento, con un determinado individuo, también ha condicionado, a la larga, que tú vivas. Fue un espermatozoide, y no otro, el que fecundó un óvulo, y no otro. Así que, acéptalo. Tú, en el fondo eres un tremendo y profundo error. Pero son los errores los que forman la vida.
- El problema reside en que los errores no benefician a nadie.
- No a simple vista. Pero sí más tarde, te lo aseguro.
- A mí no me benefician.
- Seguro que sí, lo que pasa es que no te das cuenta. Y te recuerdo que el  beneficio propio acaba convirtiéndose en beneficio común. Si tú te sientes bien, él se siente bien, ella se siente bien, ellos se sienten bien. Y al final, nosotros podemos hacer huir la niebla que no nos deja ver más allá de nuestro propio ombligo.
- No existe dicha niebla.
- Es que, si lo piensas bien, en realidad nada existe.

                    

miércoles, 15 de octubre de 2008

Oh, suaves y dulces escaleras...

Se desperezó, y recordando lo que le esperaba, se levantó del suelo del tren, salió, y echó a andar. Se dispuso a recorrer el mismo trayecto de siempre, aquél que no se cansaría de repetir una y otra vez, aquél que pese al horrible destino final, el colegio, tenía una parada intermedia irresistible.
Vio las escaleras. ¡Oh, aquellas suaves y dulces escaleras! Cada mañana le regalaban aquello que más quería. A Ella.
Allí no había sueño ni pereza posibles, aquello era emociones, sensaciones, tacto, gusto, pero sobretodo, placer. Se acercó, se puso a su lado y empezaron a hablar. Eran conversaciones cortas, simples, en las que se explicaban el uno al otro las pocas novedades que tenían. Muy a su pesar, el tiempo no daba para más, esa era la única gran pega del momento. Muchas, demasiadas veces, habían dejado de pensar en ese factor tan importante, se habían dejado llevar, habían restado importancia a lo que pudiera pasar y simplemente habían disfrutado del momento. Pero no siempre podían hacerlo...eso sí, absolutamente siempre llegaba un punto de la conversación en el que no podían resistirse el uno al otro.
Necesitaban abrazarse, fundirse antes de que sus obligaciones les separaran...juntar sus labios, sus cuerpos, estrecharse el uno contra el otro. Notar como el corazón se les aceleraba, y dejaban vía libre a la pasión. Porque no tenían suficiente con el fin de semana, querían estar juntos, compartir sensaciones, compartir felicidad.

Felicidad...
                     

domingo, 5 de octubre de 2008

Eddie Vedder

"If ever there was someone to keep me at home 
it would be you   
Everyone I come across in cages they bought  
they think of me and my wandering 
but I´m never what they thought
Got my indignation but I´m pure in all my thoughts  
I´m alive   

Wind in my hair I feel part of everywhere  
underneath my being i a road that disapeared  
Late at night I hear the trees they´re singin with the dead  
overhead   

Leave it to me as I find a way to be  
consider me a satellite forever orbiting  
I knew all the rules but the rules did not know me  
Guaranteed"


"I´ll take this soul  
that´s inside me now  
like a brand new friend  
I´ll forever know   
I´ve got this life  
and the will to show  
I will always be  
Better than before"

Eddie Vedder (Guaranteed , Long nights)